El color se fue. La vida se desvanecía entre nuestros gritos y los temas agrios.
Lo añoraba, echaba de menos esos besos. Reales. Besos que solo tú y yo reconocemos, esas charlas romanticonas que me excitaban más que cualquier polvo que nadie pudiese hechar.
Hoy, creí que sería un día más, un día cualquiera. Pero me alegra asumir que ha sido un día de vicio, un día que mataría por vivir cada segundo de mi vida.
Eres una magia real, única. Que solo tú y yo podemos ver y hacer.