Bip, Bip, Bip.*
Suena la alarma.
Y no, él no se iba a trabajar. Rompía su sueño.
Un sueño que, sí, hablaba de ella. Pero lo quebraba por esa misma persona.
Lo partía en dos. Porque, al fin y al cabo, él vivía un sueño con esa chica. Adoraba despertarse como si tuviese resaca -aunque normalmente la tuviese- y sentir un abrazo cálido y fuerte en mitad de la madrugada. Aunque se desvaneciese entre la noche.
Luchaba duras borracheras, para no matar su sueño. Para poder aguantar y, como cualquiera alcohólico, mostrar sus rasgos más nostálgicos y cariñosos.
Bip, Bip, Bip.*
Es hora de trabajar.
Dedicación especial a:
mis sueños y, sobre todo, a Carmen.
mis sueños y, sobre todo, a Carmen.