La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

martes, 31 de julio de 2012

...
En mis paredes puedes ver,
cuadros de aquel pintor,
de la escuela del revés,
que se llamaba igual que yo.
...

domingo, 29 de julio de 2012

LA HISTORIA DE DEREK.



Desagradecido. Borracho y Trágico.
Derek se encontraba mirándose al espejo. Viendo sus ojeras y unos ojos bañados en sangre que, con tan solo una mirada, podían transmitir un infinito de sentimientos.
Su mujer le abandonó hace ya tiempo. Y, a pesar de intentarlo con otras tantas, nunca supo llenarse de nuevo.
Abandonó a aquellos que llamaba amigos por un mar de alcohol y soledad. Y, mientras miraba su reflejo en el espejo, forzaba la mandíbula hasta resquebrajarse las encías.
Los nudillos se camuflaban en charcos de denso líquido rojo, que servía de festín para las cucarachas que habitaban su hogar.
Ya no tenía nada, solo su mirada en el espejo. Solo el placer de dar fin a una vida que no fue más que una molestia para el resto de humanos.






sábado, 28 de julio de 2012

Tiempo, alcohol y fracaso.

Después de leer. Sufrir. Beber. Y de vez en cuando, solo muy de vez en cuando, follar. Me volvía a encontrar contra un folio blanco, cuya función sería la que hacía Doña Carmen en su gabinete de psicólogas.


 Era verano. Y debería estar viajando con alguna de esas chicas que juré haber querido pero no amado.
A diferencia de otra gente yo me encontraba solo, viajaba solo y ahora mismo, tenía que recoger todas las cervezas que me tomé la noche pasada.
Sí. Era verano y, como éste dicta, estaba con una resaca importante que ni masturbándome supe matarla.




Mientras otros hombres, presos de la noche y las drogas, viajaban a una velocidad de vértigo entre tus piernas. Yo me limitaba a leer y jugarme la vida en las calles por cosas que, para bien o para mal, nos afectaban a todas las personas nombradas.
El destino había barajado las cartas sin ser consecuente con aquello que llamamos justicia. Quiero decir, a día de hoy, ellas son felices. Yo me limito a anestesiar mis dramas con alcohol e intentnar jugar con alguna mujer. La cual me rechazaría a los pocos segundos por a saber que motivos.

Creí haber hecho bien las cosas con ella. No había celos. Era libre. Y, supongo, que feliz.
Pero las cosas vienen de mucho antes. De mis dramas con una mujer que supo cambiarme la vida.
Supo hacer que, por culpa de mi alcoholismo, me sintiese obligado al follar con Patricia. Que perdiese la confianza en aquella persona que fui en el pasado y de acordarme de ella con frecuencia.





Volveré a escribir. Lo prometo.