Llevaba meses viéndote día sí día también. Los días eran distintos. Las mañanas eran amenas, cada vez que te escuchaba un tímido "hola".
A día de hoy, llevo viéndote toda esta semana. Tu pelo moreno. Tu sonrisa. Esa mirada pentrante y fija que solo tiene un significado, pero que mi cabeza me hace pensar que tiene mil.
Rozar tu piel es un milagro. Un simple pestañeo tuyo crea en mi, el tornado más fuerte jamás visto. Me provocas escalofríos, y ha día de hoy harías que dejase todo de lado por ti.
Me iría a tu tierra, pasearíamos bajo la niebla fría y densa del norte. Te besaría.
"Jamás dejaré esto" les dije mientras, minutos antes, gritaba "¡Viva la revolución!" ¿Sería posible que por ti me lo esté planteando?
Tú eres mi revolución. Tú y yo haremos la revolución del proletariado.
La Fosa del Cariño
sábado, 18 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
Inundado en tus ojos.
Desperté de la rutina con esa llamada. Hacía tiempo que no me amenazaban por teléfono. En el fondo, lo agradezco, era la escusa perfecta para dejar de estudiar esa tarde.
Podría escribir de mi profunda y densa soledad. Pero, aunque me cueste admitirlo, en el fondo es lo que más me gusta.
Apenas bebo. ¿Debería celebrarlo? Me conformaría con una buena borrachera que termine en resaca y remordimientos.
Es cierto, apenas bebo. Apenas lloro. Apenas sonrío. [...]. Siempre critiqué aquellas personas que eran una masa ambulante que vaga por las calles. Pero ¿me he convertido yo en aquello que siempre critiqué?
No, la verdad es que no. A día de hoy solo soy como un grano en el culo. Se hace notar, pero solo cuando se ve afectado. Pero, si tanto molesto, es cuestión de otras personas el cerrarme la puerta y darme esquinazo. Solo faltaba entrar en reproches.
Desgaciadamente, estoy lleno de prejuicios. Desgraciadamente, soy yo mismo y, ni por éstas, conseguís hacer sentirme agusto.
Y lo mejor, es que no estoy hablando de vosotras...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)