Llevaba meses viéndote día sí día también. Los días eran distintos. Las mañanas eran amenas, cada vez que te escuchaba un tímido "hola".
A día de hoy, llevo viéndote toda esta semana. Tu pelo moreno. Tu sonrisa. Esa mirada pentrante y fija que solo tiene un significado, pero que mi cabeza me hace pensar que tiene mil.
Rozar tu piel es un milagro. Un simple pestañeo tuyo crea en mi, el tornado más fuerte jamás visto. Me provocas escalofríos, y ha día de hoy harías que dejase todo de lado por ti.
Me iría a tu tierra, pasearíamos bajo la niebla fría y densa del norte. Te besaría.
"Jamás dejaré esto" les dije mientras, minutos antes, gritaba "¡Viva la revolución!" ¿Sería posible que por ti me lo esté planteando?
Tú eres mi revolución. Tú y yo haremos la revolución del proletariado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario