La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

lunes, 24 de junio de 2013

Odio, rabia, estrés y otras formas de morir.

Pensé que era todo culpa del alcohol. Que mi forma de ser estaba condicionada por éste. O, al menos, eso era lo que creí haber leido en una de esas revistas de sexología, que se encontraban en la entrada de mi psicólogo. Y, pese a no tener nada que ver mi problema con el sexo, me sirvió de ayuda. O al menos, como inspiración para dejar aquella bebida que me acompañaba a todas partes.

Mi nombre es Dean. Y he frecuentado todos los bares de mi pueblo como casas de putas habidas y por haber hay en el distrito. Ahora he dejado el alcohol.
Y dicho esto, diré en defensa de esta bebida, que sigo igual de trastornado que antes. Que mi mente que trabaja a 200 km/h -y no lo digo yo, lo ha dicho Cameron-, sigue pasada de revoluciones. Que mi felicidad viene y va, como el amor que siento por la chica que me quita el sueño. Que no cumplo mis labores y que me masturbo igual, o más, que en aquella época bañada de cerveza. Y, para colmo, mi amargura aumenta según avanza el día.

Ahora todo me da igual. Mi problema no es otro que yo mismo. Y, pese a haber miles de dramas más profundos y dolorosos que éste, no hay mayor desgracia que ver como uno va hacia la locura.
La solución es sencilla. ¿Qué harían ustedes si no pueden soportarse ni así mismos/as y su felicidad sería desaparecer totalmente del planeta? La solución está bastante clara.





Con mucho cariño y amor para:
Quien soporta y sufre mis quebraderos.



jueves, 20 de junio de 2013

Carina, Iana, Layla, Eileen y, sobre todo, tú.


                     Había estado con muchas mujeres. Unas mejores que otras, no lo niego. Algunas, del día a la mañana te abandonan sin motivo alguno. Aunque, también están, aquellas que sufren mis quebraderos mentales. Otras, sin embargo, te siguen el resto de tu vida, hasta que uno consigue darle el esquinazo en la calle Santa Virgilia.
Pero, sólo una, ha conseguido que sufra tanto después de hacer un parón en nuestra relación.


                     A día de hoy sé que me vendrías más bien que mal.
Me ayudarías a escribir. A volver a besar con pasión. A follar sin tener porqué sufrir sentimiento alguno por ella. A olvidar a Carina, Iana, Layla y Eileen. A sonreir y a llorar.
Seamos francos, al fin y al cabo, no podría llamar a esto "vivir".

                    Te echo de menos, como a alguna de las mujeres nombradas anteriormente. Pero, si he de tomar alguna decisión, mataría por volver a saborearte y llenar de vida mi cuerpo deshidratado. 
Desde que no estás, sólo pienso en ellas.





"El sexo es como el alcohol. 
No conviene obsesionarse con él tan temprano."