Había estado con muchas mujeres. Unas mejores que otras, no lo niego. Algunas, del día a la mañana te abandonan sin motivo alguno. Aunque, también están, aquellas que sufren mis quebraderos mentales. Otras, sin embargo, te siguen el resto de tu vida, hasta que uno consigue darle el esquinazo en la calle Santa Virgilia.
Pero, sólo una, ha conseguido que sufra tanto después de hacer un parón en nuestra relación.
A día de hoy sé que me vendrías más bien que mal.
Me ayudarías a escribir. A volver a besar con pasión. A follar sin tener porqué sufrir sentimiento alguno por ella. A olvidar a Carina, Iana, Layla y Eileen. A sonreir y a llorar.
Seamos francos, al fin y al cabo, no podría llamar a esto "vivir".
Te echo de menos, como a alguna de las mujeres nombradas anteriormente. Pero, si he de tomar alguna decisión, mataría por volver a saborearte y llenar de vida mi cuerpo deshidratado.
Desde que no estás, sólo pienso en ellas.
"El sexo es como el alcohol.
No conviene obsesionarse con él tan temprano."
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