Sin nada que ofrecer a este mundo, Guillermo llegaba a casa. Se le había hecho tarde y, para lo que hizo, habría sido mejor no salir siquiera a la calle.
Llegó borracho. Entró en la cocina para hacerse una buena cena que le bajase la embriaguez, pero su estómago no le permitió ni sentarse en la silla. Así que, sin luchar por saciar su hambre, se fue a la habitación. Se tumbó y, mientras miraba el techo lleno de pequeños detalles, seguía dándole vueltas a algo que ni él había asumido.
Parece mentira que, a pesar de todo, siga deseando lo mejor. Parece mentira que, tras días sin dormir y con el hígado reventado, no callese desplomado al suelo. Parece mentira que, aún estando noches con otras mujeres, no hubiese sido capaz de quitarla de su mente.
Guillermo dejó de mirar el techo y probó dándose la vuelta.
Dio resultado. Felices sueños.
La Fosa del Cariño
martes, 29 de mayo de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
SU PERSONA DIBUJADA
Cuando ella lloraba en mis brazos por la falta de cariño. Yo lloraba en los suyos porque no se valoraba mi apego.
Deseaba con todas mis ganas llegar a mi cuarto, colocar un lienzo y dibujar sus curvas, tal como las recordaba de la última noche. Pero, sin embargo, volvía a mi cuarto. Me tumbaba en la cama. Sacaba el ordenador y me ponía a describir su persona desnuda junto a la mía.
No me refiero a su persona de una forma física. Quiero decir, dibujaba "su persona". Sus pegas y sus perfecciones. Aquello que me volvía loco y lo que me estaba haciendo enloquecer. Y no, no es lo mismo.
Jorge.
viernes, 25 de mayo de 2012
Mi Tarot.
(Querido fracaso. Pt1)
Mientras recogía mis cartas anexadas a mi orgullo, pensaba en dejar el juego pero seguir con la bebida.
Las noches parecían volver a ser lo de siempre. Fundirme el dinero en alcohol y fingir ser feliz con personas que ya ni conozco.
Mi cama era un infierno. No por los quebraderos de cabeza que tenía, ni por las noches sin luz escribiendo hasta las tantas,... Eso está bien, es más, me gusta. El problema, es que las noches iban a ser eternas. Entre unas cosas que me entran por un lado y no salen y las que entran por el otro y se quedan ahí, se acababa formando una batalla campal. Repleta de golpes por un lado y por el otro. Golpes que bueno, al fin y al cabo, no serían tan graves como los que le daría al gilipoyas que me ganó la partida.
Decidí volver andando, como de costumbre. Echaba de menos una lluvia que me despejase y me hiciese ver la situación desde otro punto de vista pero, en esta ocasión, con mis lágrimas valía.
¿Cómo daba la cara yo ahora? ¿Cómo podía explicar que había perdido todo en esa jugada mal hecha? Me intentaba consolar con que han hecho trampas pero, qué le vamos a hacer, engañarse no es tan sencillo como nos hacen intentar ver.
Por el camino me encontré a Raúl y Jonás, dos amigos... o conocidos... o idiotas, me hacía gracia mirarles, sonreír y fingir ser feliz.
Me hacía gracia pensar que, después de todo, seguía siendo el mismo idiota que tropezaba una vez más con la misma puta piedra.
Me gustaba ver películas de amor cuando estaba triste o enfadado. Generalmente, de cine chileno o argentino. Hacía mucho tiempo que no leía y lo único que leía eran mis mensajes que quedaban mudos en el trayecto.
Llevaba todo el camino esperando su llamada. Ella estaba en casa. Durmiendo, o eso creía yo. Y yo, llegaba bebido y al día siguiente no recordaría ni como acabé en su cama.
Continuará.
miércoles, 23 de mayo de 2012
HISTORIA DE UN PEZ MOJADO Y AHOGADO
"Me tenía agarrado por los huevos" Pensaba mientras no paraba de dar vueltas sobre mi mismo.
Mirase donde mirase ahí estaba. Con una seriedad innata. Con una mirada poco natural que me estresaba, como el nadar sin poder ir a ningún lado sin, ni siquiera, poder avanzar.
Cada lágrima me mojaba, aún estando sumergido en agua. Cada lágrima me ahogaba, a pesar de poder respirar bajo el agua.
Estaba perdido. Me tenía agarrado por los huevos y yo no podía hacer nada, más que esperar a la muerte más cercana, aún siendo ésta dolorosa.
Tan solo soy un pez y peces hay miles.
Jorge.
martes, 22 de mayo de 2012
ROBER. -las otras-. ELLA
Había hielo en mi mirada. Cuando te contemplaba entre las sombras con miedo a otra querella.
Hoy estabas bellísima. Y hoy, después de tanto tiempo, volvía a escribir y volvía a sonreir.
Rober era un hombre de 33 años. Con la vida por decidir y con un pasado no tan malo, como él mismo creía.
Vivía solo, en un piso pequeño y algo desordenado.
Normalmente, se sentaba en su cama a eso de las 23:00. Encendía un cigarrillo. Le daba una calada y, mientras, removía los hielos de su Crema de Orujo.
Le gustaba recordar las mujeres con las que se había acostado y dejar que éstas, se esfumasen de su cabeza como el humo con cada calada.
Decía conocer el amor y haber estado enamorado. Decía muchas estupideces pero tampoco había motivo para condenarle.
Una cosa era cierta, cuando se ponía delante de la máquina de escribir. Después de haber pensado en todas esas mujeres. En todas esas situaciones. En todas esas circunstancias... Solo era capáz de escribir sobre ella, quedarse con el recuerdo de ella. Dormir recordando un beso en su cama. Pensar que está a su lado disfrutando de la vida.
Hoy estabas bellísima. Y hoy, después de tanto tiempo, volvía a escribir y volvía a sonreir.
Rober era un hombre de 33 años. Con la vida por decidir y con un pasado no tan malo, como él mismo creía.
Vivía solo, en un piso pequeño y algo desordenado.
Normalmente, se sentaba en su cama a eso de las 23:00. Encendía un cigarrillo. Le daba una calada y, mientras, removía los hielos de su Crema de Orujo.
Le gustaba recordar las mujeres con las que se había acostado y dejar que éstas, se esfumasen de su cabeza como el humo con cada calada.
Decía conocer el amor y haber estado enamorado. Decía muchas estupideces pero tampoco había motivo para condenarle.
Una cosa era cierta, cuando se ponía delante de la máquina de escribir. Después de haber pensado en todas esas mujeres. En todas esas situaciones. En todas esas circunstancias... Solo era capáz de escribir sobre ella, quedarse con el recuerdo de ella. Dormir recordando un beso en su cama. Pensar que está a su lado disfrutando de la vida.
viernes, 18 de mayo de 2012
Verte
Solo quería decirte que tengo ganas de verte, nada más.Verte dando un paseo, entre mis sábanas, en tu instituto, en mi antiguo instituto, en el centro, en Inglaterra, en Asturies, en Murcia, en casa de mis abuelos, en el autobús, en el metro, en el AVE, en el suelo, en nuestro cielo, en Madriz, en Barcelona, en Cuba, en NY, ...., en tu mente, en la mia, en tu boca, en tus ojos,... Me da igual, solo tenía ganas de verte.
Felices sueños, tía.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Cine, acertijos y adivinanzas.
Me era difícil escribir a estas horas, sin tener la mente muy clara.
Recuerdo estar leyendo debajo del "árbol de los recuerdos" hace unos días. Si no me confundo, creo que me estaba leyendo algún poema de Miguel Hernández referente a la Guerra Civil española. Bueno, eso da igual.
El tema es que, mientras Miguel explicaba como rebotaba su cuerpo contra el suelo una y otra vez por culpa de la artillería, cayeron unas cuantas manzanas del "árbol de los recuerdos".
Eran unas manzanas rojas, como sus labios impactados en un folio blanco. Tenían una pinta realmente apetitosa. No nos vamos a engañar, se me caía la baba cuando las tenía entre mis brazos.
Aparté el libro de mi vista. Me tumbé en el césped. Miré el cielo y, tras un largo suspiro, mordí la manzana.
Todo mi cuerpo se refrescó al instante. Tenía un sabor especial, no eran una manzana normal.
Entonces, caí en un profundo sueño. Emigré a un momento que juraría haber vivido antes.
Sueño 1.
Estaba borracho sentado en un banco, con el abdomen destrozado de haber reído y bailado como nunca. Pero, a su vez, tenía unas horribles ganas de llorar.
Giré mi cabeza. Ahí estabas tú. Preciosa. Tu sonrisa se estaba apagando poco a poco y las lágrimas comenzaban a descender desde tus ojos a cámara lenta. Te agarré por tus hombros y te abracé como nunca lo había hecho antes. Me miraste, sonreíste y dijiste:
- Mira que móvil y que chaqueta más guapa me he llevado.
Te miré. Me sequé las lágrimas y sonreí contigo.
Pausa.
Abrí los ojos de golpe. Me incorporé y miré a todos los lados. El árbol seguía en su sitio y las páginas del libro se movían solas por culpa de la brisa primaveral.
No entendía nada. Me detuve unos instantes y me volví a tumbar dándole vueltas a todo.
Tanto pensar me estaba dando hambre y, sin darme cuenta, le di otro bocado a la manzana.
Que placer más incomparable.
Sueño 2.
Estaba helado. El viento chocaba contra mi cara como chocaban las palmas en un tablao flamenco.
Estaba solo, y me sentía solo. Recuerdo vivir unos debates intensos en mi cabeza sobre si debía o no consumir en ese... digamos... restaurante de comida rápida. O, para los/as clientes habituales, "fast food".
Supe resistirme y continuar mi largo camino.
Cuando mi cabeza no podía estar más cabizbaja, noté que algo vibraba en mi pantalón. Era mi teléfono, ponía:
- Me flipas guapi, eres increible :).
2:44, 3 Marzo.
Pausa.
No pude evitarlo. Mi corazón iba a 200.000 km/h -o no sé si eran 2.000- y me incorporé de un salto. Al libro se le habían volado algunas hojas. El sol no golpeaba tan fuerte como antes y el árbol se agitaba cada vez con más rapidez.
Tenía ganas de sacar una sonrisa, pero a la vez sentía nostalgia.
Cogí una manzana. Miré el libro. Miré la manzana. Y, aún estando por dentro algo podrida, arriesgué y le di un bocado aún más fuerte que los anteriores.
Sueño 3.
Ni tú ni yo íbamos ebrios. Estuvimos por mi barrio. Luego fuimos al tuyo, tomamos el Sol en frente de casa de tu amiga y dimos un paseo por zonas totalmente desconocidas para mi.
Pasado el rato, acabamos en un puente. Viendo los aviones, hablando de viajes, con conversaciones que ni el mejor guionista de cine sería capaz de escribir,... besándote el cuello mientras un avión salia destino a Berlin.
Pausa.
Abrí los ojos lentamente. Y, sin darme cuenta, me percaté de lo rápido que pasaba el tiempo a tu lado, y de lo bonitos que podemos hacer cada uno de estos instantes.
Me levanté. Al libro ya no le quedaban hojas, así que no me molesté por él. Y las manzanas habían caído rodando toda la cuesta.
Me fui a casa y te escribí esto.
Jorge.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Extracto I.
Tengo una cama de agua y vómito esperándome cada mañana,
un mar de lagunas de olvido,
un mensaje para ti a medio escribir,
y mi madre llorando en el pasillo.
y mi madre llorando en el pasillo.
La Fosa del Cariño.
Jorge.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





