La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

martes, 29 de mayo de 2012

INSOMNIO, ALCOHOL Y CARAS LARGAS.

Sin nada que ofrecer a este mundo, Guillermo llegaba a casa. Se le había hecho tarde y, para lo que hizo, habría sido mejor no salir siquiera a la calle.

Llegó borracho. Entró en la cocina para hacerse una buena cena que le bajase la embriaguez, pero su estómago no le permitió ni sentarse en la silla. Así que, sin luchar por saciar su hambre, se fue a la habitación. Se tumbó y, mientras miraba el techo lleno de pequeños detalles, seguía dándole vueltas a algo que ni él había asumido.

Parece mentira que, a pesar de todo, siga deseando lo mejor. Parece mentira que, tras días sin dormir y con el hígado reventado, no callese desplomado al suelo. Parece mentira que, aún estando noches con otras mujeres, no hubiese sido capaz de quitarla de su mente.

Guillermo dejó de mirar el techo y probó dándose la vuelta.
Dio resultado. Felices sueños.




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