Cuando ella lloraba en mis brazos por la falta de cariño. Yo lloraba en los suyos porque no se valoraba mi apego.
Deseaba con todas mis ganas llegar a mi cuarto, colocar un lienzo y dibujar sus curvas, tal como las recordaba de la última noche. Pero, sin embargo, volvía a mi cuarto. Me tumbaba en la cama. Sacaba el ordenador y me ponía a describir su persona desnuda junto a la mía.
No me refiero a su persona de una forma física. Quiero decir, dibujaba "su persona". Sus pegas y sus perfecciones. Aquello que me volvía loco y lo que me estaba haciendo enloquecer. Y no, no es lo mismo.
Jorge.

No hay comentarios:
Publicar un comentario