La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

jueves, 8 de noviembre de 2012

ESA BRISA CÁLIDA Y ALEGRE.

Ha pasado una semana, Cristina.
Con escalofríos en mi cuerpo y sueños realmente ambiguos, miro los ojos de aquellas personas que, a día de hoy -y al fin y al cabo siempre-, se dejan cuerpo y alma por palpar en vosotras todo lo que sienten.
Es una pena que haya tenido que pasar todo esto para que estemos unidos y unidas. Para agrandar nuestros corazones y meter en ellos a todas las personas con las que, hoy en día, trabajamos codo con codo.
Me arrepiento de tantas cosas. De esa postura infantil e hipócrita que he llegado a tener que, mirándonos desde fuera, debería avergonzarnos.
Tengo tu foto en mi corcho. Pero eso no es nada. Te tengo a ti aquí dentro. Y eso es lo más importante.
Hoy salimos a la calle. Mañana seremos artistas. Dentro de semanas seremos adultos que seguirán sudando sangre por ver ejercer a la justicia. Pasarán los años y solo espero seguir orgulloso de este barrio. De todo este trabajo. De esta gente... tu gente.
Un abrazo eterno.

Jorge.







jueves, 1 de noviembre de 2012

LAS HISTORIAS QUE DEBÍAMOS VIVIR Y NO PUDIMOS.

Se cruzaron nuestras vidas en una noche barajeña de alcohol y música.
Se cruzaron nuestras vidas en un barrio que nos vio crecer. Donde risas y llantos entonaban nuestra banda sonora.
Una sonrisa tímida, acompañada de un saludo ahogado. Era lo más que podía pedir a día de hoy.
Pero no me podré perdonar todo aquello que jamás pude decirte.
Esa amistad tan fuerte que sentía por ti se desvaneció con el tiempo, la falta de ganas y el no hacer un esfuerzo por que ésta continuase hizo que la distancia se adueñase de nosotras/os.

Lo más que puedo hacer hoy, es escribirte esto.


Quizás nuestra amistad no era recíproca. Quizás fue mi culpa. No lo sé.
De lo que estoy seguro es que, fuesen bien o no las cosas entre tú y yo, siempre supe que eres una de esas personas que no debía dejar escapar tan facilmente. Y, por desgracia mía, así fue.
Amiga de tus amigas. Chica de barrio que nunca me supo hacer un feo. Chica de barrio que te sacaba una sonrisa en cualquier momento y te hacía sentir especial por unos minutos.
Eres parte de la vida de este pueblo. Parte de cada afortunado y afortunada que pudimos estar a tu lado.
Aún recuerdo esas charlas por internet. Esas risas junto a tu gran amiga C. Son miles de cosas, Cristina, que nunca se podrán borrar de mi mente.
Hoy, te prometo, que cuidaré de aquellas personas que, a día de hoy, están muy cercanas a mi y lo están aún más de ti.
Hoy deseo, de todo corazón, que aquellas personas que hoy soltamos una lágrima por ti, mañana saquemos esa sonrisa que siempre quisiste que tuviésemos.
Te echaremos de menos.

Un abrazo eterno.

Jorge.