La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

jueves, 3 de octubre de 2013

Llamada telefónica. (Extracto)




"Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí." Antonio Porchia



       [En lo que llevamos de año, he dado los paseos más largos de mi vida, con la intención de aprender a reflexionar y conocerme a mi mismo.
Viajes en metro. Arte. Deporte. Política, mucha política. Música. Sexo. Alcohol... añorado alcohol.
Pasa el tiempo y uno cada vez se siente más solo. Se alejan familiares. Amigos y amigas. O, incluso, la mujer con la que sudas las sábanas de vez en cuando.
Pensé que era culpa de mi alcoholismo. Y, en parte, mi psicóloga y algunas personas cercanas estaban en lo cierto. Pero no por haberlo dejado mi vida va a mejor.]

- Respecto a ella... Ella es feliz. O eso me comentan. Tiene sus drogas y sus distracciónes... Hoy mato por una segunda oportunidad a su lado, ya que la primera no supe aprovecharla, pero me acerco y es realmente complicado. No el establecer conversación con ella, que también, me refiero al hecho de perdonarme a mi mismo. Soy muy crítico, lo sé. Pero, si no he podido cambiar mi mente sedienta de sexo, menos aún podré liberarme de aquella presión y dejar de hacerme sentir culpable.

- ¿La quieres?

- No.

- Lo que te atrae de ella no es su persona en sí. Lo que de verdad necesitas, es volver a ese momento. Sentirte libre de pecados y poder elegir la opción correcta. La cual, evidentemente, no es la que a día de hoy vives.










































Especial dedicación a:
Ana Manjón, 
por no saber escucharla cuando más lo necesitaba.

viernes, 16 de agosto de 2013

NUESTRO ÚLTIMO ADIÓS... O NO.



Me dispongo a escribirte, querida.
¿Por qué lo hago? Ni yo mismo lo sé. Sólo soy consciente de que es una necesidad para mi.

Según ha pasado el tiempo -digamos, dos años- he notado como te alejabas de mi. O yo de ti. Eso da igual.
Sabía que tarde o temprano llegaría este momento. Y hace meses sólo deseaba que desaparecieses de mi vida. Porque era un infierno y lo sigue siendo. Como lo es para la gente que te rodea, te extraña y te ama.
Pero, te veo. Miro esos ojos perdidos entre la bruma, que me miran. Y me siguen. Y no se van.
Y te toco. Siento tus arrugas. Noto como tu viejo -pero vivo- corazón te da fuerzas para dar una última caricia.
_____________

Te odio. Porque sé que tú a mi también. Por tu pasado. Por mi presente y, espero, que por mi futuro.

Pero, mi amor, no puedo resistirme a esto. No puedo. No puedo parar de llorar y de saber que jamás volverá a ser nada como antes.
Y, la verdad, te debo una vida entera. La vida que, tanto tú como él, me habéis dado y que todavía él me sigue dando.
Os debo mil comidas. Mil anécdotas. Mil besos y mil caricias. Mil meriendas. Mil experiencias que jamás podré olvidar... Porque sí, te odio y deseo tu muerte sana. Pero te quiero tanto, te quiero tanto que no puedo permitir que te vayas sin escribirte esto.

Esto es para ti.
Y cada una de mis lágrimas representa cada una de tus arrugas.
Te quiero, Toñi.


Dedicación especial a:
Toñi, Pedro y Ángel.




jueves, 4 de julio de 2013

Ausencia de alcohol. Parte I.




Necesito beber. 
Aunque, dicen que eso te mata. Seamos francos, la muerte vendrá sí o sí. Y vivir así, no es vivir.





lunes, 1 de julio de 2013

Estefany, Smith y los Red Sox. Medicándose en el Ronald Reagan UCLA Medical Center (los Ángeles).




Mientras los Red Sox machacaban a los Houston Astros un fin de semana cualquiera. Yo, Brent Anderson, esperaba en el hospital Ronald Reagan UCLA Medical Center (los Ángeles), a que Estefany fuese liberada, después de haber sufrido su coma etílico de cada fin de semana.

Hoy, a diferencia de hace cinco días, parecía ser una noche especial. Sin una gota de alcohol, con un gran proyecto de arquitectura terminado y el tiempo distribuido, de tal manera, que Estefany tuviese sus antojos a su gusto.
No fue así.

Sin embargo, dejaré a Estefany con sus vomiteras, insultos y faltas de respeto para otro día. Hoy hablaré de Smith.
Mientras mi estado de ánimo me reclamaba el alcohol que hace tres semanas ingería, por unos u otros dramas. Apareció él.
Un gran amigo, sí. Un gran amigo del que no sabía nada pese a verle todos los días.
Cuales ancianos con las narices y orejas extremadamente grandes, nos encontrábamos en la plaza de siempre, hablando de las personas que están y las que se han ido, de la droga, del sexo, ..., y de lo solo que se siente uno de vez en cuando.

No me tomé esa cerveza que necesitaba. Me perdí el partido de los Red Sox aunque, la verdad, me sudase la poya. No vi a mis familiares. Me masturbé. Estudié. Me volví a masturbar. Vi como se desahogaban y me desahogué escuchando. Y entre toda esta mierda, yo te eché de menos.


Cierro esto. Parece que Estefany sale ya.




Especial dedicación a mi gran amigo D.
con mucho amor, cariño y respeto.

lunes, 24 de junio de 2013

Odio, rabia, estrés y otras formas de morir.

Pensé que era todo culpa del alcohol. Que mi forma de ser estaba condicionada por éste. O, al menos, eso era lo que creí haber leido en una de esas revistas de sexología, que se encontraban en la entrada de mi psicólogo. Y, pese a no tener nada que ver mi problema con el sexo, me sirvió de ayuda. O al menos, como inspiración para dejar aquella bebida que me acompañaba a todas partes.

Mi nombre es Dean. Y he frecuentado todos los bares de mi pueblo como casas de putas habidas y por haber hay en el distrito. Ahora he dejado el alcohol.
Y dicho esto, diré en defensa de esta bebida, que sigo igual de trastornado que antes. Que mi mente que trabaja a 200 km/h -y no lo digo yo, lo ha dicho Cameron-, sigue pasada de revoluciones. Que mi felicidad viene y va, como el amor que siento por la chica que me quita el sueño. Que no cumplo mis labores y que me masturbo igual, o más, que en aquella época bañada de cerveza. Y, para colmo, mi amargura aumenta según avanza el día.

Ahora todo me da igual. Mi problema no es otro que yo mismo. Y, pese a haber miles de dramas más profundos y dolorosos que éste, no hay mayor desgracia que ver como uno va hacia la locura.
La solución es sencilla. ¿Qué harían ustedes si no pueden soportarse ni así mismos/as y su felicidad sería desaparecer totalmente del planeta? La solución está bastante clara.





Con mucho cariño y amor para:
Quien soporta y sufre mis quebraderos.



jueves, 20 de junio de 2013

Carina, Iana, Layla, Eileen y, sobre todo, tú.


                     Había estado con muchas mujeres. Unas mejores que otras, no lo niego. Algunas, del día a la mañana te abandonan sin motivo alguno. Aunque, también están, aquellas que sufren mis quebraderos mentales. Otras, sin embargo, te siguen el resto de tu vida, hasta que uno consigue darle el esquinazo en la calle Santa Virgilia.
Pero, sólo una, ha conseguido que sufra tanto después de hacer un parón en nuestra relación.


                     A día de hoy sé que me vendrías más bien que mal.
Me ayudarías a escribir. A volver a besar con pasión. A follar sin tener porqué sufrir sentimiento alguno por ella. A olvidar a Carina, Iana, Layla y Eileen. A sonreir y a llorar.
Seamos francos, al fin y al cabo, no podría llamar a esto "vivir".

                    Te echo de menos, como a alguna de las mujeres nombradas anteriormente. Pero, si he de tomar alguna decisión, mataría por volver a saborearte y llenar de vida mi cuerpo deshidratado. 
Desde que no estás, sólo pienso en ellas.





"El sexo es como el alcohol. 
No conviene obsesionarse con él tan temprano." 



jueves, 30 de mayo de 2013

Alice.

Alice madrugaba todos los días para realizar sus labores matinales. Sin que la rutina fuese protagonista, sabía animar cada acción con canciones de la escuela. Imposibles de olvidar cuando una monja es la que te gangrena las uñas a base de hostias.
Vivía cerca de ésta -la escuela-. Iba andando y, en el descanso del medio día, siempre encontraba la comida caliente y preparada en la mesa.
Nunca trabajó. No por ser mujer, ojo. Si no porque su familia se sacrificaba todo lo posible por ella. Para sacar provecho a sus estudios y estas cosas que nos cuentan cuando somos crios/as.

Alice desconfiaba de todo el mundo. Con su edad y aún más joven, en los recreos y los descansos de la Iglesia -cuando se realizaba el acto de la Eucaristía-, compartía juguetes y comidas con el resto de niños y niñas.
Jamás tuvo muestra de agracedimiento. Es más, no lograba ni disfrutar de su pequeño tentempié.
La pobre Alice estaba tan centrada en agradar al resto, que quedaba eclipsada por su caridad, bondad, solidaridad, ..., estupidez.

Un día primaveral amaneció intacta sobre la encimera, mientras realizaba sus labores matinales. Junto a un dibujo de sus padres y un charco de sangre que daba vida a ese dibujo que, sí o sí, estaba muerto.

 Alice, y con ella todo lo que su corazón guardaba, decidió dar un paso más en su vida. Acabar con ésta.






La Fosa del Cariño.

martes, 30 de abril de 2013

BAJO LA DUCHA DE MIS LÁGRIMAS.

30/04/1987



                Herbert se levantaba en dirección a la fábrica para cumplir con su horario laboral. Como casi todos los días, desayunaba su media tostada y su café en el bar "El Carmen", situado en la esquina de su calle. Peculiar bar, ya que estaba decorado con motivos mexicanos y eso nunca terminó de convencer a nuestro amigo Herb.

Acostumbrado a recibir correo de facturas y multas por deambular borracho en las calles de Los Ángeles. Hoy, lunes, entre propaganda y demás basura, se hayaba una carta de Chelsea.
Gran noticia. Que no por ello agradable.
Para Herbert era un tormento volver a saber de ella. Herbert, aquel hombre con sus cosas buenas y malas, dio la espalda a muchos vicios y pequeños lujos por esta mujer. Chelsea.
Dejó los prostíbulos y sus reuniones nocturnas con su círculo de pequeños diablos. Dejó el insomnio y las resacas. Dejó su mala vida por verla. Porque ella era su vida.

Chelsea, pasados los tres meses, heredó esa vida que Herb. había dejado en el camino. Pasó por encima de aquel que llamamos amigo. Conoció a Chad, no era mal hombre -tampoco le conocemos ni le conoceremos nunca- sólo sabemos de él, lo poco que Chelsea no permitió saber, y es que era más importante en su vida que el inocente de Herb.

Mientras Herb nos hacía caer desde sus ojos, pasando por sus pensamientos, rozando sus labios, etc. apretaba los puños con rabia y golpeaba la pared hasta desgarrarse la piel. Chelsea andaba entre viajes y sonrisas, entre copas y literatura.

Aquel que llamamos amigo. Leía la carta con taquicardia y se enchufaba siete tragos sin apenas descanso entre éstos.


Después de todo, Chelsea será feliz así. Chad también. Y, Herb, se levantará mañana para fichar en la fábrica, pagará sus facturas e ignorará a la camarera de "El Carmen" con la esperanza de que Chelsea volviese a aparecer.

Por ahora, llora. Y todo lo que ve, no es más que un desenfoque causado por el ejército de sus lágrimas.






Especial dedicación a: Javier. 
Por hacerme recordar que esto sigue existiendo.

Dedicado también a Chelsea y Chad.

Yo me voy a dormir, que mañana ficho.

jueves, 4 de abril de 2013

Dedicada.

"Estoy bebiéndome mis dramas...
tu escuchándote mis temas...
Me arde por dentro cuando veo que no llegas.
Si verte me da vida, huir de ti sería quitármela."





lunes, 25 de marzo de 2013

El infierno en un servicio.

Si después de ingerir tantas cervezas seguía siendo tan humano como antes, es que Dios estaba experimentando con mi cuerpo.
Recuerdo ver servicios con olor a vómito, diarrea y miserias, y a esa pareja que, viva, follaba sobre este retrete bañado en orina y moho. No era el alcohol, ni los químicos si quiera. Quizás era aquello que llamaban amor.
Yo, mientras pensaba en ella, pisaba otra lata más de cerveza. Insultaba a aquellos que considero amigos por una frustración causada injustamente y, éstos, lo soportaban.

Mientras tiraba fotografías a esa niña, mi mente estaba paseando de la mano con otra. Hoy, con la mandíbula jodida, los nudillos despellejados, la poya dura y con llamadas de chicas que no quieres ni ver, me leía un panfleto sobre la lucha popular en la India.

Parece mentira que, pudiendo estar emborrachandome con otras,... sigas estando vigente en mi cabeza loca.
Ni en aquel servicio sacado del infierno supe olvidarme de ti.









Especial dedicación a: 
     Los torpedos de Barajas, Vallekas, Hortaleza, Aluche y Arganzuela.
     Sobre todo a ella. Y a mi, por ser como soy.


     A la bonita resaca que, pese a todo, no me ha visitado en estos días.

martes, 19 de marzo de 2013

Mi límite.





- ¿Dónde está el límite?... Joder. Se lo ruego. Sólo necesito saber ¡¡¿¿Dónde está el límite??!! ¡Mi límite! ¡El suyo! ¿Por qué no puedo levantar mi cabeza estúpida de estas cloacas, rebosantes de odio y mentiras? ¿Por qué? Por favor, respóndame.

- Tranquilo, Javier.

- Pero, de verdad, ¿cómo puede pensar, que hay posibilidades de encontrar la calma, en un cuerpo corrupto y falto de sueños y esperanzas?

- ...

- Mire, ya es la hora. Mi sesión ha terminado. Y detrás de mi, irá otra persona con problemas de mayor o menor importancia. Que le hará preguntas retóricas, cuya respuesta sólo la posee, en mi caso, ella. Que soltará sus siete lágrimas contadas. Huirá con la sensación de desahogo y de tarea realizada. Cuando vive su propia mentira, basada en haberle dicho a usted, todo aquello que, por miedo, cobardía,... jamás le ha dicho a ella.
Y, joder, que usted también tiene sus problemas...

-...

-...

- Nos vemos el próximo martes a la hora de siempre. Ánimo.








Esta historia está dedicada, con mucho amor y nostalgia a:
Carmen.
'Se añoran esos martes y jueves de terapia.'



jueves, 7 de marzo de 2013

Carta para Eskarne,





Carta para Eskarne.

Llevo semanas esperando noticias tuyas. Sé que después de lo que ha pasado, seguramente, no quieras ni verme. De primera mano te digo, que más lo estoy sufriendo yo.
Por aquí las cosas marchan. Las flores se han marchitado. Y el alcohol ha perdido ese encanto que tenía cuando se mezclaba con tu boca sabor a droga.

Quizás hayas conocido a otro. Quizás te merece más que yo. Para no engañarnos, yo estoy convencido de que jamás cometí algún error contigo. Pero, por lo menos, respóndeme.

Guardo aquello que siempre te prometí que, a causa del polvo y la falta de cariño, se ha quedado gris. Como el cielo de nuestro pueblo.
Aquí llueve mucho. Y no puedo evitar acordarme de ti cada vez que una gota me empapa la mente.
He guardado un paraguas en mi armario. Por si vuelves. Por si puedo ser lo caballero que nunca fui.

Estoy centrando mi vida. No he dejado el alcohol. Pero continuo estudiando. Hago deporte y he vuelto a dejarme los nudillos contra el cuero.

Quiero volver a escribir. Hago poesía sí, pero no es lo mismo. Sé que no eres consciente de nada de esto. De mis historias. De mis quebraderos de cabeza. De mis sentimientos... pero, joder, mataría por volver a comerte la boca y susurrarte las maravillas que nunca hicimos.

Sea cual sea el motivo de tus ausencias. Sólo espero que todo este sufrimiento y sacrificio valga la pena.


Cuídate.
Jorge.


miércoles, 20 de febrero de 2013

De camino al Norte.

Después de despedirme de Lorraine en su casa, tras una tarde de gritos y escándalos en plena capital. Decidí montar en el coche y volver al infierno del que nunca debí haber salido.


Entre ella y yo, no había absolutamente nada. Yo siempre quise follármela sobre el capó de mi Laguna. Pero ella se hacía la loca.
Parecía mentira, que fuesen mis lágrimas las que morían contra el asfalto. Cuando, cada dos por tres, frecuentaba el burdel de la Carretera Federal 77, casi en Del Río. Y, los días que conseguía trabajar en la obra, me iba al bar donde charlaba con los mismos fracasados que yo.

Generalmente, hablábamos de política hasta que, Deon o el gordo de Jeff, se encarzaban con alguno de nosotros en una pelea.
Por suerte, yo tenía cosas más importantes en las que pensar. Pero, no por ello, negaría una pelea contra esos bastardos.
De joven me dijeron 'Siempre que tengas que partirle el pómulo a alguien, piensa en las personas que quieres.' Y, ya que cada vez que me follaba a alguna de esas señoritas del "Club 77", pensaba en Lorraine. Cada vez que bebía pensaba en Lorraine. Y, cada vez que no hablaba de política, callaba sobre Lorraine. En una noche de violencia, no sería para menos.




Es, digamos, lo típico que lees en las revistas de la gasolinera que simulan ser de 'auto-ayuda'. ¿Qué pensará mientras yo me destruyo el hígado por ella? ¿Y cuándo salgo de la obra, oliendo a mierda, y acabo durmiendo en mi coche? ¿Qué sentirá? (Todo ese tipo de preguntas que no te hacen más que daño).
Yo, por ahora, sólo sé que me dirijo hacia el Norte. Que ella está llorando en su casa. Que dejo a Jeff y a Deon pudriéndose en el bar. Y que, el próximo camión que pase por mi lado, será el punto y final en mi vida. Al fin y al cabo, ésta sólo se basaba en Lorraine.

 




sábado, 26 de enero de 2013

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Voy borracho. Y mi mayor felicidad es saber bien de qué materia está hecha ella.
D. se iba a marchar en nada y, por culpa de mi pasado, no pude despedirme en condiciones.

"Es duro no poder soportar tus nervios ni tu violencia." Me dijo mi abuelo mientras yo pensaba en servierme una copa.
Y, quizás, es culpa de mi alcoholismo....................(Ya continuaré)