"Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí." Antonio Porchia
[En lo que llevamos de año, he dado los paseos más largos de mi vida, con la intención de aprender a reflexionar y conocerme a mi mismo.
Viajes en metro. Arte. Deporte. Política, mucha política. Música. Sexo. Alcohol... añorado alcohol.
Pasa el tiempo y uno cada vez se siente más solo. Se alejan familiares. Amigos y amigas. O, incluso, la mujer con la que sudas las sábanas de vez en cuando.
Pensé que era culpa de mi alcoholismo. Y, en parte, mi psicóloga y algunas personas cercanas estaban en lo cierto. Pero no por haberlo dejado mi vida va a mejor.]
- Respecto a ella... Ella es feliz. O eso me comentan. Tiene sus drogas y sus distracciónes... Hoy mato por una segunda oportunidad a su lado, ya que la primera no supe aprovecharla, pero me acerco y es realmente complicado. No el establecer conversación con ella, que también, me refiero al hecho de perdonarme a mi mismo. Soy muy crítico, lo sé. Pero, si no he podido cambiar mi mente sedienta de sexo, menos aún podré liberarme de aquella presión y dejar de hacerme sentir culpable.
- ¿La quieres?
- No.
- Lo que te atrae de ella no es su persona en sí. Lo que de verdad necesitas, es volver a ese momento. Sentirte libre de pecados y poder elegir la opción correcta. La cual, evidentemente, no es la que a día de hoy vives.
Especial dedicación a:
Ana Manjón,
por no saber escucharla cuando más lo necesitaba.




