La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

miércoles, 20 de febrero de 2013

De camino al Norte.

Después de despedirme de Lorraine en su casa, tras una tarde de gritos y escándalos en plena capital. Decidí montar en el coche y volver al infierno del que nunca debí haber salido.


Entre ella y yo, no había absolutamente nada. Yo siempre quise follármela sobre el capó de mi Laguna. Pero ella se hacía la loca.
Parecía mentira, que fuesen mis lágrimas las que morían contra el asfalto. Cuando, cada dos por tres, frecuentaba el burdel de la Carretera Federal 77, casi en Del Río. Y, los días que conseguía trabajar en la obra, me iba al bar donde charlaba con los mismos fracasados que yo.

Generalmente, hablábamos de política hasta que, Deon o el gordo de Jeff, se encarzaban con alguno de nosotros en una pelea.
Por suerte, yo tenía cosas más importantes en las que pensar. Pero, no por ello, negaría una pelea contra esos bastardos.
De joven me dijeron 'Siempre que tengas que partirle el pómulo a alguien, piensa en las personas que quieres.' Y, ya que cada vez que me follaba a alguna de esas señoritas del "Club 77", pensaba en Lorraine. Cada vez que bebía pensaba en Lorraine. Y, cada vez que no hablaba de política, callaba sobre Lorraine. En una noche de violencia, no sería para menos.




Es, digamos, lo típico que lees en las revistas de la gasolinera que simulan ser de 'auto-ayuda'. ¿Qué pensará mientras yo me destruyo el hígado por ella? ¿Y cuándo salgo de la obra, oliendo a mierda, y acabo durmiendo en mi coche? ¿Qué sentirá? (Todo ese tipo de preguntas que no te hacen más que daño).
Yo, por ahora, sólo sé que me dirijo hacia el Norte. Que ella está llorando en su casa. Que dejo a Jeff y a Deon pudriéndose en el bar. Y que, el próximo camión que pase por mi lado, será el punto y final en mi vida. Al fin y al cabo, ésta sólo se basaba en Lorraine.

 




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