La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

viernes, 16 de agosto de 2013

NUESTRO ÚLTIMO ADIÓS... O NO.



Me dispongo a escribirte, querida.
¿Por qué lo hago? Ni yo mismo lo sé. Sólo soy consciente de que es una necesidad para mi.

Según ha pasado el tiempo -digamos, dos años- he notado como te alejabas de mi. O yo de ti. Eso da igual.
Sabía que tarde o temprano llegaría este momento. Y hace meses sólo deseaba que desaparecieses de mi vida. Porque era un infierno y lo sigue siendo. Como lo es para la gente que te rodea, te extraña y te ama.
Pero, te veo. Miro esos ojos perdidos entre la bruma, que me miran. Y me siguen. Y no se van.
Y te toco. Siento tus arrugas. Noto como tu viejo -pero vivo- corazón te da fuerzas para dar una última caricia.
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Te odio. Porque sé que tú a mi también. Por tu pasado. Por mi presente y, espero, que por mi futuro.

Pero, mi amor, no puedo resistirme a esto. No puedo. No puedo parar de llorar y de saber que jamás volverá a ser nada como antes.
Y, la verdad, te debo una vida entera. La vida que, tanto tú como él, me habéis dado y que todavía él me sigue dando.
Os debo mil comidas. Mil anécdotas. Mil besos y mil caricias. Mil meriendas. Mil experiencias que jamás podré olvidar... Porque sí, te odio y deseo tu muerte sana. Pero te quiero tanto, te quiero tanto que no puedo permitir que te vayas sin escribirte esto.

Esto es para ti.
Y cada una de mis lágrimas representa cada una de tus arrugas.
Te quiero, Toñi.


Dedicación especial a:
Toñi, Pedro y Ángel.




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