Desagradecido. Borracho y Trágico.
Derek se encontraba mirándose al espejo. Viendo sus ojeras y unos ojos bañados en sangre que, con tan solo una mirada, podían transmitir un infinito de sentimientos.
Su mujer le abandonó hace ya tiempo. Y, a pesar de intentarlo con otras tantas, nunca supo llenarse de nuevo.
Abandonó a aquellos que llamaba amigos por un mar de alcohol y soledad. Y, mientras miraba su reflejo en el espejo, forzaba la mandíbula hasta resquebrajarse las encías.
Los nudillos se camuflaban en charcos de denso líquido rojo, que servía de festín para las cucarachas que habitaban su hogar.
Ya no tenía nada, solo su mirada en el espejo. Solo el placer de dar fin a una vida que no fue más que una molestia para el resto de humanos.

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