La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

sábado, 28 de julio de 2012

Tiempo, alcohol y fracaso.

Después de leer. Sufrir. Beber. Y de vez en cuando, solo muy de vez en cuando, follar. Me volvía a encontrar contra un folio blanco, cuya función sería la que hacía Doña Carmen en su gabinete de psicólogas.


 Era verano. Y debería estar viajando con alguna de esas chicas que juré haber querido pero no amado.
A diferencia de otra gente yo me encontraba solo, viajaba solo y ahora mismo, tenía que recoger todas las cervezas que me tomé la noche pasada.
Sí. Era verano y, como éste dicta, estaba con una resaca importante que ni masturbándome supe matarla.




Mientras otros hombres, presos de la noche y las drogas, viajaban a una velocidad de vértigo entre tus piernas. Yo me limitaba a leer y jugarme la vida en las calles por cosas que, para bien o para mal, nos afectaban a todas las personas nombradas.
El destino había barajado las cartas sin ser consecuente con aquello que llamamos justicia. Quiero decir, a día de hoy, ellas son felices. Yo me limito a anestesiar mis dramas con alcohol e intentnar jugar con alguna mujer. La cual me rechazaría a los pocos segundos por a saber que motivos.

Creí haber hecho bien las cosas con ella. No había celos. Era libre. Y, supongo, que feliz.
Pero las cosas vienen de mucho antes. De mis dramas con una mujer que supo cambiarme la vida.
Supo hacer que, por culpa de mi alcoholismo, me sintiese obligado al follar con Patricia. Que perdiese la confianza en aquella persona que fui en el pasado y de acordarme de ella con frecuencia.





Volveré a escribir. Lo prometo.



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