Julio.
Después de años sin sentir la costa, Randy decidió huir de aquí para tener sus días de gloria y egoismo.
Ahí estaba, con arena de playa entre los dedos de los pies. Con el sonido de las gaviotas invitándole a la siesta más placentera. Con la cerveza más fría en el día más cálido. Con el mar. Con las olas. Con los peces. Sin ti.
Después de años sin leer un buen libro, Randy decidió escribir sin repasar siquiera algún texto de aquellos que le fascinaban.
Y ahí estaba, con las teclas estropeadas. Su música nostálgica. Escribiendo frase tras frase entre bostezo y bostezo. Escribiendo una historia. Nuestra historia.
Después de años sin discutir, Randy volvió a sentir esta sensación tan amarga y desesperante.
Ahí está, con los nudillos destrozados. Con la pared temblando. Con su madre llorando. Él: borracho. Y tú: agusto. Nosotros/as acabado/as.
Después de todo esto, Randy volvería a pisar la playa, a leer, a discutir... y a amarte.
Randy, Randy, Randy,...
2014
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