Hablo por la ventana y noto como mi voz se desvanece entre el silencio.
No consigo afrontar aquello que, en su momento, me rompió el corazón por unos minutos. Siento que ese ayer lejano es hoy. Quizás no me enfrenté contra ello lo suficiente, o quizás estoy aún cegado.
Estoy tirándo en el sofá, escuchando una de esas canciones que no te cansarías de escuchar y, personalmente, no suelo compartir con nadie.
Pienso si he desperdiciado mi tiempo, si debería estar haciendo lo que de verdad quiero...
A veces, me gusta cambiar los papeles y pensar que pasaría si fuese al revés, no me gusta ni pensarlo... no me parece justo por ninguna parte, aunque sigo sufriéndolo.
J.
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