En pleno día de fiesta, en todo Madriz, se escuchaba su risa que resonaba por el eco.
Los coches, la contaminación, las luces, la gente,... e incluso yo mismo, nos volvíamos insignificantes ante ésta.
Hacía meses que no tomaba cervezas y me reía tanto como ahora. Hacía meses, años,... o incluso toda mi vida. Que una chica no me transmitía una sensación tan placentera como la que puedo sentir ahora.
Cabizbajos. Así caminaba la gente en los días de lluvia y niebla. Era entonces cuando el más mínimo rayo de Sol se reflejaba en esa melena rubia. Haciendo del día más gris un pequeño instante del Edén.
Recuerdo acariciar sus labios con mi mano. Mirar esos ojos. Morder ese cuello y reír a su lado.
Recuerdo cada una de sus llamadas, sus lágrimas y todos sus buenos días.
Donde la confianza nos ha hecho fuertes. Donde un beso era evadirse del mundo por unos instantes. Donde cada pequeño detalle se ha vuelto toda una vida de placer inolvidable.
Donde me perdí escapando de este planeta, recorriendo su cuerpo, besando cada parte de éste hasta morder su ombligo mientras ella me respondía con una sonrisa.
Ahora estoy bebiendo una cerveza, pensando todo esto que he escrito y sí... ella está en frente mirándome.

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