Como cuando era niño. Estaba ahogándome en charcos de asfalto en los que solo flotaban mis pensamientos.
Aquella joven, recorría mi mente de norte a sur sin perderse en ese breve recorrido. Como breves eran los instantes en los que gozábamos plenamente de nuestra compañía.
Para solucionarlo se me ocurrió parar los relojes que estuviesen en mi dominio para, por lo menos, fingir que el tiempo se detenía.
Anclada en miedos y vergüenzas no quisiste dar aquel gran paso de saber disfrutar sin tener que analizar cada situación.
Decidí darme a la bebida para conseguir que todo fuese más lento. Decidí intentar evadirme de ti pero, según avanzaba el tiempo estabas más presente. Y no me refiero al lado físico.
¿Quién querría estar con un alcohólico, vigoréxico y comunista? Hay que estar loca para acabar con un borracho que se dedicaba a escribir su puta mierda de vida en internet.
Ahora no estoy escribiendo con el corazón. Solo escupo rabia, por favor, permitirme huir de este texto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario