La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

viernes, 24 de agosto de 2012

Ella y los otros.

Mientras ella pregonaba a los cuatro vientos que necesitaba un polvo, yo le daba un trago a la botella sin parar de mirarla.
Jugando a besos y caricias acabé con un dolor estomacal que solo me llevaba a la ruina.
En el fondo, yo mismo alardeaba de ser un hombre duro al que estas situaciones no le afectaban. Pero, qué coño, he de admitir que había llegado a mi tope.
Estaba recorriéndome barrios para verte. Aunque luego acabase escuchando como otros hombres magníficos te habían dado, o te podrían haber dado, o te tendrían que estar dando, cosas maravillosas.
Joder, yo también he estado con mujeres maravillosas. También he tenido polvos magníficos y también podría estar follándome a la joven que me mira en el gimnasio.
Pero, hostia ¿qué quieres que te diga? ahora estás tú, y pienso en ti, y la chica que beso no es a la mujer del gimnasio. Aunque me digas en mi puta cara que echas de menos a "X" hombre por el cual, toda vuestra relación, falló por falta de comunicación o yo qué coño sé.

A pesar de que no lo creas, te miro a esos ojitos y solo se me pasan por la cabeza, las cosas maravillosas que yo te podría dar y que tú ignoras.

Tú verás.





No hay comentarios:

Publicar un comentario