Hoy me he despertado, feliz, no tenía noticias tuyas desde hace un tiempo. Daba gusto ver sonreír a los mios, poder preocuparme de mi novia y todo tipo de gentes.
Pero hoy. Hoy la has cagado pero bien. Te he calado amigo, no paras de joderme a mi y a mi familia, a lo que quiero y por lo que mato, a ti y tu triste y penosa familia de desagradecidos.
Se nos está haciendo bastante tarde. Y yo ya siento lástima por ti.
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Conducía mi furgoneta a 240km/h cuando, sin sorprenderme, quedó detenida en mitad del desierto. De la nada.
Ahí estaba yo, solo, con mi sombrero de paja y mi ridícula bandera de la confederación.
Por cierto, mi nombre es Dean.
El cómo acabé de esta manera es otra historia. Imaginaros lo que sea, daba igual.
Yo tenía pareja, Eva, era una relación seria. Aunque la verdad es que me importaba una mierda que ella se follase a cada borracho que le pedía una copa y coqueteaba con ella tras la barra.
Cogí el bidón y me dirigí en busca de la gasolinera más cercana. Era un camino largo y durante éste comencé a delirar, no se si fue por el alcohol, los porros o ese calor infernal.
Estaba en el infierno, rodeado de mis pequeños demonios.
Comencé a pensar en Eva, en como debía sentirse y en si ella me amaba de verdad. Recordé los moteles, con su despertar, salir, trabajar, volver, beber, follar y dormir. Haciendo caso omiso de las personas con las que compartía habitación -no tenía dinero. Ellos si-.
Recordé a mi hermano, Randy. Jodido desagradecido. Compartía habitación conmigo y solo quería pegarse, discutir y fumar. "Así le llegue un cáncer", pensaba yo.
Recordé todos los libros que nunca llegué a leer y todos mis poemas muertos. Recordé a esa puta por la que moría desde los 9 años. Recordé a mi madre...
...
Llegué a la gasolinera, llené el bidón y me marché.
Otra vez el mismo camino, con el mismo calor, con los mismos recuerdos... Recordé a mi madre otra vez, a la puta, a Randy, los moteles,...
Perdí la gasolinera de vista y, entonces, me duché en gasolina encendí un porro, abracé la bandera, y dejé caer la cerilla.
Conducía mi furgoneta a 240km/h cuando, sin sorprenderme, aparecí en el infierno.
Jorge.
Esta también me ha gustado bastante, sobretodo la última línea :D
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