La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

martes, 22 de marzo de 2011

Rick y sus historias.

Odiaba la lluvia. Aunque yo era consciente de que ésta es vital para que todo siga su ciclo.
Maldecía cada condenado día gris en el que madrugaba -eso siempre, llueva, nieve, haga sol, etc.-, y, desde las 6:50, me marcaba esa seriedad en mi rostro imposible de borrar.
Me recordaba a aquellos maravillosos fines de semana, aunque de maravillosos no tenían nada. Aquellos fines de semana en los que, cual animal, babeaba impaciente por un trago. Así que, ahí me teníais, desde las 16:00 compartiendo banco con un desconocido y si, con mi querida cerveza.

Solíamos charlar sobre nuestras anécdotas personales hasta que, debido al alcohol, comenzaba a desconfiar de aquel hombre. Un hombre rodeado de buenas intenciones pero con una apariencia realmente repugnante. Su nombre era Rick. Calzaba un 44, según me dijo, y, según él, yo le recordaba mucho a su juventud.
Me advirtió de los problemas del alcohol, de la cocaína y de la heroína; de la soledad y el amor; de la familia y el hogar;... Un buen hombre, quizás. Repleto de historias tristes pero realmente curiosas.

El amor me recordaba a una planta. Está viva, es agradable a la vista y agradable sentimentalmente hablando. Pero necesita la lluvia, el agua, esos días grises. Y es por esto por lo que, en ocasiones uno maldice el amor como aquellos días de lluvia.

Un día me encontré a Rick. Olía mal y vestía la misma camiseta de tres tallas más del grupo Guns N' Roses. Me preguntó donde había comprado mi litrona. Yo le respondí. Y fue para el local de alimentación. A los cinco minutos volvió indeciso y con las manos bacías.

-Está cerrado.

Yo me mantuve en silencio y le di otro trago sin mirarle a los ojos. Se sentó a mi lado y dijo "¿Sábes? Yo cuando era joven también bebía". Es entonces cuando me di cuenta de que todo era una mentira.




Jorge

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