La Fosa del Cariño

La Fosa del Cariño

jueves, 31 de marzo de 2011

Vacío.

Me encontraba cenando en aquella mesa. No podía concentrarme en disfrutar de los alimentos por su culpa.
No podía ni mirarla, me hervía la sangre. El tick de la mano duraba y cada minuto empeoraba. Pensé en ir a ver a Carmen, mi psicóloga, pero quizás solo empeoraría las cosas.

Caminaba disfrutando del asfalto, de las olas de la carretera, de las líneas blancas, del ruido, de mi propio vacío y del calor abrasador; de mi cerveza, del bien estar de consolar a alguien, de mi esquizofrenia causada por aquella señorita y de lo que me esperaba al llegar a casa.

El silencio era dueño de mi. Estaba solo y me sentía más solo aún... solo deseaba estar con ella, disfrutar de su sonrisa, de la melodía de sus carcajadas y de su curiosa locura que se apoderaba de mi cerebro. Solo deseaba estar con ella, saber como era su vida, como se sentía, como hacía el amor y como se lo hacían.






Adoro este silencio que se apodera de mi.

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